Comprobar al entrar
El hábito más valioso de aquí y el que antes se cae de la rutina, porque no produce ningún resultado visible.
Qué hace falta antes
Una huella reunida por usted y guardada donde usted manda. Sin ella la comprobación no demuestra nada, porque una firma contrastada con una clave sacada de la misma página es una página avalándose a sí misma, y la coherencia interna no le cuesta nada a un falsificador.
Reúnala de varias fuentes que habría que comprometer por separado, compárela entera en lugar de por los extremos, y anótela. Una hora, una vez. Tres páginas del mismo dueño son una sola fuente.
El procedimiento
- Localice el bloque firmado. Empieza y termina con las líneas de marco. Si no hay bloque, la respuesta es no.
- Cópielo entero. Sin recortar nada y sin tocar los espacios. Una copia recortada falla igual que una manipulada.
- Contrástelo con su huella, nunca con una clave que ofrezca la página.
- Lea la salida. Qué clave firmó y qué fecha hay dentro del texto firmado.
Los cuatro resultados
| Resultado | Significado | Qué hacer |
|---|---|---|
| Firma incorrecta | Texto alterado o inventado | Irse. No hay ambigüedad. |
| Falta la clave pública | Firmado con una clave que usted no tiene | Importar la correcta tras comprobar su huella, nunca la que ofrece la página. |
| Correcta, pero clave ajena | Las cuentas cuadran con una clave que no es la suya | Irse. Aparece la palabra correcta, y por eso engaña. |
| Correcta, fecha vieja | Cuadra, pero la declaración es de hace meses | Tratarla como no confirmada. Las firmas no caducan, así que las auténticas antiguas se reutilizan. |
Qué demuestra exactamente una firma
Dos cosas, de forma estrecha y completa: que quien produjo el bloque tenía una clave privada concreta y que el texto no ha cambiado desde entonces. No demuestra que quien firma sea honesto, ni que la clave siga en las mismas manos, ni que la declaración sea actual. Eso no son debilidades, es lo que hace que la garantía valga algo.
Por qué se cae de la rutina
Porque tiene éxito en silencio. Cada sesión en la que la comprobación pasa parece un minuto tirado, y después de cien así el hábito se erosiona solo. Quien pierde una cuenta por esto no suele ser quien nunca comprobó, sino quien comprobó durante un año y luego dejó de hacerlo.